Nada va a cambiar mi mundo- c.i.


Otro título egoísta para alguien que no pretende serlo, ya que esta es una historia común, ordinaria en las transformaciones de los seres. Llega un momento donde la risa no figura en el rostro, que antes parecía un cielo. "Nada va a cambiar mi mundo", decía cierta  oruga en una pradera distante, mientras observaba, curiosa, la metamorfosis de sus hermanas. Esperaba el día en el que su fealdad aparente tornara en una "delicada belleza", esculpida por la naturaleza misma. Justo ese día era lo que esperaba.

-No sabes cuán feliz estoy, hormiguita. Quizá uno de estos días pueda hacer mi capullo y convertirme en una mariposa con alas tan hermosas que alumbren tu labor, poder ser el vitral que te alegre el amargo trabajo del cual te afanas día a día.

-(burlona) Hasta crees (con recelo) ¿qué no sabes que tú eres fea, y así te quedarás? Aunque tus aspiraciones sean nobles, nunca serás como tus hermanas. Es más, míralas, cómo van tan felices volando justo en estos instantes, mientras tú, mediocre, sigues dando tropiezos en esta árida tierra donde no hay lugar para lo bello, pero sí hay necesidad de trabajo duro y constante.

-No he entendido cuánto te empeñas en cambiar mi mundo: te he dicho que para eso he nacido, para volar. Tú piensas que esta tierra es una calamidad pero yo veo en ella una oportunidad para aprender lo que necesito saber al emprender los tan maravillosos viajes con las alas hermosas que la naturaleza me dará.

Oruga ha sido un ser de extraordinaria paciencia, por lo que nada de lo que pensaba mutó. Al día siguiente, fue con una vieja gusana, cuyos servicios eran solicitados ya que era la más sabia de la comunidad. Oruguita, lejos del halo de sapiencia, la veía más cercana, como a  una abuela:

-Abuelita, ya pronto seré hermosa

-¡Qué inocencia posees! (Sonríe) Nunca la pierdas, la esperanza es la que muere hasta el final.

-Pero, es que ya pronto seré bella, ¿qué, no me crees?

-Quisiera creerte,pero deberías aceptarte tal y como eres. Muchos seres vivientes no se aceptan y eso hace que su vida sea desdichada y superflua. Deja de abrumarte entre sueños: en realidad, tu belleza sobrepasa lo que ves a simple vista

-Pero abuelita, ¡es mi naturaleza!

-Bueno, pequeña. Pero si te vuelves hermosa, ¿me seguirás visitando?

-Claro, nada va a cambiar mi mundo.



Los días pasaron; tormentas y fuertes calores pasaron por las praderas en las que vivía la oruguita. Hasta que un día, desesperanzada, se puso a llorar.

-¡Nunca seré hermosa! Debí creerle a hormiguita y a abuelita....son tan sinceros conmigo y yo tan ingrata al corregirles en mi necedad de querer ser bella (llora con frenesí)



Esa cruel noche pasó, así como pasaron los siguientes días viendo cómo sus amigas orugas se transformaban en bellas mariposas. Sin embargo, uno de estos,  después de ver la metamorfosis de una de sus mejores amigas orugas, observa que el capullo que incubó a ésta se quedó abierto, tan abierto como para que ella entrara...

-Sería muy buena idea reconstruir ese capullo, y así poder entrar 


Y así es como consigue rápidamente el material para reconstruir el capullo. Mientras consigue los materiales pasa a visitar a su amiga hormiguita.

-¡Hola hormiguita trabajadora! (saluda feliz)

-Hola oruguita,¿qué haces por aquí? (interrumpe su labor)

-Me vengo a despedir, ha llegado la hora (orgullosa)

-¿Hora? ¿De qué?

-De mi metamorfosis

-¡Ah, sí! Al fin. Bueno, si eso te alegra, espero que seas muy feliz; aunque me cuesta trabajo creer que vayas a volverte hermosa. Espero que te acuerdes de mí, a pesar de mi testarudez constante, siempre he querido lo mejor para tí.

-Qué locuras, si nada va a cambiar mi mundo (con una sonrisa desaparece del horizonte visual de hormiguita)


Justo antes de dar un primer movimiento para introducirse a su capullo, recordó el rostro cálido de su abuelita y fue a hablar con ella:

-¡Abuelita!¡Abuelita! Ya llegó la hora de mi metamorfosis (dice orgullosa)

-¡Qué bien mi hija!, espero nunca te olvides de esta vieja gusana, ya que serás la mariposa más hermosa de toda la pradera...(empieza a llorar de alegría y orgullo)

-Qué barbaridad. Sabes que nada va a cambiar mi mundo (se va con una sonrisa)



Por fin se decide, y se cobija en el reconstruido capullo.Pasaron los días, y unos cuantos meses más. Fue una metamorfosis un tanto larga. Un día de mayo, se abre el capullo.Y era increíble la escena vista. Oruguita estaba totalmente cambiada. Sus alas tenían un color entre verde azulado y azul turquesa; sus antenas eran preciosas, y en general, su aspecto era el más hermoso jamás visto. En esto, pasa a donde la casa de su abuelita...

-Mirame ahora (gritando a su abuelita), ¿estás ahí?...¿por qué no contestas?, ¿ya no me quieres?...

En eso, se acerca una familia de gusanos, llorando y con trajes de luto....

-¿Qué les sucede?

-Mi madre ha fallecido-contesta el mayor de todos. En una inundación su casa se llenó de agua y no pudo salir de la casa...(comienza a romper en llanto)

-No puede ser posible - dice la ahora mariposilla hermosa- debía esperarme para ver mi belleza. Era mi abuelita...

-Era mi madre, y ahora está muerta. Se que te resulta imposible creer esto, pero, ella no pudo ver ya tu belleza. Ahora, por favor, sigue tu camino, que nosotros no tenemos ánimo como para seguir el nuestro.

Y la mariposita emprende vuelo y se encuentra con la hormiguita trabajadora, muy fatigada.

-¡Abuelita a muerto! (Comienza a llorar)

-¿Tú quién eres?
 En eso, hormiguita se descuida, y le cae una piedra encima, no logra esquivarla...

-¡Soy oruguita!, ¿qué no me...? ¿A dónde te has ido?


En eso, una congregación de hormigas se amontona y tratan de sacarlo de debajo de la piedra; les es imposible, y, en señal de luto, se quitan sus sombreros y los apoyan contra su pecho con sus cansadas manos....

-¿Pero qué es lo que sucede hoy? Se suponía que nada iba a cambiar mi mundo. Nada va a cambiar mi mundo.

Y emprende el vuelo, para explorar toda la pradera.

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